Arquitectura de la crisis

Publicado: abril 15, 2011 en Sin categoria

Si eres Arquitecto, ¿Con qué opción te sientes más identificado sobre la manera que ha de cambiar la profesión tras la crisis?

1.- Un mayor grado de especialización de los profesionales Arquitectos.
2.- Diversificando los campos de actuación tradicionales del Arquitecto hacia sectores afines.
3.- Creando estructuras empresariales. Estudios de mayor tamaño.
4.- Todo seguirá igual, pero con menos trabajo.

La encuesta plantea una cuestión de difícil respuesta, no solo por las opciones planteadas en si mismas, sino por no ser excluyentes.
Lo que parece claro es que esta crisis es una oportunidad para reaccionar sobre una situación que en realidad viene de mucho antes: La profesión de arquitecto no es sostenible, entendiendo por tal la que debe permitir un trabajo (digno) de la mayoría de sus miembros dentro del ámbito de su profesión.

Mayor grado de especialización

La Arquitectura es una carrera multidisciplinar y esa es precisamente su mayor virtud, pero también su punto débil: En general los arquitectos no somos expertos en alguna cosa.

Si bien nuestro conocimiento generalista nos ofrece una visión global sobre los aspectos técnicos o creativos en el proceso de diseño, no nos permite dominarlos de manera que una disciplina en cuestión sea un valor diferencial con el resto de miembros de la profesión.
No creamos valores diferenciales entre nosotros mismos y eso, más que una virtud corporativista, es un inconveniente. Mientras todos podamos hacer de todo, los clientes escogerán a los mismos, o lo que es peor, a los menos adecuados.

Sin embargo, tenemos suficientes conocimientos en todo como para poder especializarnos en algo.
La especialización reparte y crea competencia y eso, en un sector tan homogéneo, ha de ser una ventaja, nos hace diferentes: No es lo mismo un neurólogo que un cardiólogo. No hay ‘diseño’ para todos y eso no debería frustrar al arquitecto una vez sale de la Escuela; Es solo una de las múltiples vías de la Arquitectura, sobre las que hablaremos en el próximo articulo.

La toma de posición sobre otros campos profesionales.

Ingenieros y aparejadores son dos profesiones que están continuamente tomando posición.
El arquitecto es, en este sentido, conservador. Luchamos férreamente en mantener nuestras competencias tradicionales, pero nuestra formación nos ha de permitir sin duda tomar posición en otros campos.
La sociedad nos sigue reconociendo como diseñadores ‘artistas’ y muy pocas veces como técnicos especializados o gestores, algo plenamente asumido en otras profesiones.

De manera similar al apartado anterior, nuestra formación no solo es general sino diversa en el sentido de que muchas disciplinas coinciden con otras profesiones. No se trata de ocupar por la fuerza competencias que no nos corresponden ni dejar de ser lo que somos sino aprovecharnos de nuestros conocimientos y valor añadido al servicio de otros sectores.

Creación de estructuras empresariales

Este apartado hace referencia a dos aspectos: El tamaño y la manera de entender el negocio.

Tamaño.

El tamaño de una empresa de arquitectura no parece estar vinculada necesariamente a su capacidad de generar ingresos o obtener encargos. Sin embargo desde aquí planteamos una alternativa diferente a la estructura tradicional y asumida desde hace tiempo en mercados internacionales: La empresa ‘grande’ (10 – 20 trabajadores).

En estructuras mayores los gastos generales se reducen: El alquiler o reforma de un local de 300 m2 no cuesta 5 veces más que un local de 60 m2. una lámpara de techo ilumina lo mismo a una persona que a varias. El mismo principio es aplicable con el plotter, un/a recepcionista o una sala de reuniones.
También permite especializar los componentes de la empresa (jefe de proyecto, jefe de equipo, director de obra, …) con unas capacidades y responsabilidades concretas, y cubrir más campos de especialización general: menos subcontrataciones exteriores y más servicios a prestar al cliente.
Seremos mas competitivos en mercados internacionales, mayor posibilidad de inversión en concursos o promoción, etc.
No sabemos si los ’trabajadores’ ganarán lo mismo, pero si una mayor seguridad y continuidad laboral, opciones reales de promoción y mayor implicación con el negocio.

La manera de entender el negocio.

Si alguna vez, antes de la crisis, algún pequeño estudio ha echado cuentas del precio hora de un proyecto se habrá dado cuenta que a menudo los números no salen. Eso no significa necesariamente que se pierda dinero, pero se dejan de obtener beneficios, y eso se traduce en una falta de capacidad de inversión y crecimiento, sueldos más bajos, inseguridad sobre los limites de coste y tiempo a aplicar en un proyecto, etc.

La empresa, basada en claros objetivos económicos, nos hace más eficientes. No dejemos que nuestra profesión deje de ser nuestra vocación, pero el fin último de cualquier negocio no es otro que ganar dinero y crecer.
A modo de ejemplo, el certificado de calidad de gestión ISO 9001 es una buena herramienta para autogestionar nuestro rendimiento por proyecto, controlar las incidencias y comunicarnos mejor.

Por otro lado debemos cambiar la percepción (que nos hemos ganado a pulso)que tiene el cliente sobre nuestro trabajo: Este no discutirá una nueva factura del Constructor por un cambio imprevisto, sin embargo si que lo hará al Arquitecto por la modificación substancial de una parte del proyecto.

El Arquirtecto no duerme.

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